
Ya es claro que con la pandemia los hábitos de compra de los consumidores cambiaron radicalmente.
La nueva normalidad, aunque aún es incipiente, ya está dando ciertos atisbos de cómo avanzará. Es más, de acuerdo a Eddie Yoon en un artículo para Harvard Business Review, ya marca 3 comportamientos:
1. Trabajar desde casa
Parece que el consumidor está abocado a pasar muchísimo tiempo en casa en el futuro, puesto que el teletrabajo cobrará muchísimo fuelle tras la pandemia.
Puesto que el teletrabajo conlleva un importante ahorro de costes para las empresas y se ha revelado eficaz en el transcurso de los últimos meses, es probable que muchas compañías apuesten por esta fórmula (amalgamándola quizás con el trabajo presencial en la oficina) en los meses y los años venideros.
Al pasar más tiempo en casa, es probable que algunos consumidores cocinarán mucho más que antes.
Ante esta nueva realidad, los retailers con el foco puesto en la alimentación y también los restaurantes deberán necesariamente adaptarse.
2. Cena para uno
En los hogares unipersonales el hábito de cocinar es mucho menos más acusado que en los hogares donde habitan más personas. Además, pocas recetas dan cuenta de instrucciones para cocinar platos de una única ración.
La importancia al alza de los hogares unipersonales se dejará notar en los hábitos de consumo y los retailers y los restaurantes deberán adaptarse a esta nueva realidad con ofertas diseñadas ad hoc. De lo contrario, estarían ignorando una eventual gallina de los huevos de oro.
3. Menos densidad
Los servicios “drive-thru” están creciendo, y no solo en la comida rápida, sino también aquellos enfocados a los supermercados y los restaurantes tradicionales.
Esta nueva realidad obligará a los retailers a transformarse, para lo cual deberán aprovisionarse lógicamente de capital y realizar no pocas inversiones.
Pero el anhelo del consumidor menos aglomeraciones en su vida diaria va mucho más allá del universo del retail. Y echará también raíces muy profundas en el universo del trabajo, donde habrá probablemente menos espacios abiertos y perderán relevancia empresas de coworking, donde perfectos desconocidos trabajan codo con codo en un único espacio.
También el ramo de la educación deberá transformarse para hacer mucho menos densas y, por ende, más seguras las aulas.