
La pandemia está acelerando un proceso que ya llevábamos años viviendo: La tendencia de pagos digitales por sobre las transacciones tradicionales.
Ya sea como medida de higiene o por practicidad, el crecimiento de este tipo de pagos se ha acelerado. Y esto podría afectar a la economía mundial.
De acuerdo con el FMI, la crisis sanitaria podría arrastrarnos a una crisis económica global. Pero a diferencia de las anteriores, donde la demanda de efectivo aumentaba a medida que los consumidores buscaban cómo ahorrar, ahora el papel está perdiendo el protagonismo.
Por esta razón, el Banco Federal de los Estados Unidos había confirmado que estaba poniendo en cuarentena los pagos que llegaban de Asia antes de su recirculación.
Sin embargo, muchos estudios han dicho que la transmisión del virus a través de los billetes es baja. Aunque la certeza de éstos varía.
Como resultado, los Bancos Centrales han intentado alentar el uso de efectivo, aunque también están ofreciendo alternativas de pago sin contacto a través de la banca y mediante cambios en las políticas.
Por ejemplo, los bancos y redes de pago de Austria, Alemania, Hungría, Reino Unido y otros lugares han establecido límites de transacción más altos para los pagos.
Además, las carteras digitales y otras interfaces de pago empleadas desde smartphones también han aumentado.
En muchos países están implementando programas de estímulo financiero. Además, los bancos están aliándose con las Fintechs para procesar créditos más rápidamente.
En este escenario, ¿qué pueden hacer los bancos para seguir garantizando la mejor atención a sus clientes?
Para evitar una crisis como la del 2008-2009, cuando recortaron los límites de crédito apresuradamente. En cambio, podrían desarrollar junto a las Fintech, mejoras en los pagos digitales, perfeccionamiento de su capacidad de análisis -de datos avanzados-, una vista 360° de sus clientes, entre otras cualidades.
Con esto, sus procesos se acelera, además de obtener una identificación rápida de las necesidades de sus clientes para darles soluciones adecuadas.
Ya pensando a largo plazo, seguramente tendremos cambios en la forma en que pagamos y desembolsamos dinero.
Y es que la interacción sin contacto será cada vez más masiva y los procesos de pago ejecutados por el Banco Central, más relevantes. Incluyendo las criptomonedas.
Por lo mismo, además, de un desarrollo en los procesos de ciberseguridad.
El desafío está presente, para que todos superemos la crisis, aprendamos de la experiencia y nos adaptemos a la innovación que se nos viene.